Houston

miércoles, julio 26, 2006

Vacaciones por USA 4ta entrega: New York a las 3, a las 2...

Ya hoy un poco más descansados salimos tempranito hacia el Financial District, más específicamente a ver el mítico Ground Zero, donde aún yacen los cimientos de las Torres Gemelas. El subte que tomamos pasa justo por debajo (o a un costado) de la zona destrozada, entre las columnas del subte se ve en algunas partes la "pared" del túnel cubierta con cartón. Pensar que en esa zona hubo toneladas de escombros y restos de los edificios. Sin hablar de la huella en el aire de aquellas personas que no pudieron sobrevivir al ataque.

Por supuesto, el lugar dá para la reflexión.

Pasamos por un par de negocios donde aprovechamos lo favorable de el tipo de cambio (???) y seguimos camino hacia Wall Street. Lo bueno del día (Martes 27/06) es que San Pedro se decidió darnos un poco de sol (de a momentos un poco calurosito).

Ya entrando a la zona netamente financiera y donde se mueven miles de millones de U$S y decisiones que alteran el curso de la economía de países enteros, empezamos a ver medidas de seguridad bastante intensas. La zona que rodea el NYSE (New York Stock Exchange) es de calles angostas y edificios bastante imponentes. Casi que la sensación en la zona es de claustrofobia, sin embargo ésta se ve sosegada por la sensación de $$$.

El paso siguiente era el famosísimo Empire State Building. Casi contemporáneo con el Chrysler, pero con menos detalles de la época y más apuntado a la eficiencia en la construcción (el edificio tiene records en velocidad de construcción y de accidentes de trabajo). Fue premisa del día subir al Empire State, por lo que nos comimos la cola de 1 hora y media. Para pasar el tiempo almorzamos de parados en la cola. Cola con una particularidad, es más larga que las de Disney.

Primera etapa, cola tipo cobro de jubilación desde la esquina hasta la escalera mecánica que lleva a la sala del 1er piso. Segunda etapa, el zigzagueo en una sala que ocupa 1/4 del piso completo. La tercera etapa comienza después de pagar al entrada de U$S 16.- en una de las 12 cajas y consiste en otro 1/4 de piso. La cuarta etapa es una foto de fondo verde (esas que después le ponen el fondo que quieren), el alquiler del auricular con guía y finalmente la espera del ascensor. La quinta etapa consiste en subir al piso 80 donde se hace otra cola para subir a otro ascensor. Finalmente se llega al piso 86 en donde está el famoso "balcón/terraza" conocido por varias películas, entre ellas "Sleepless in Seattle" (la de Tom Hanks y Meg Ryan).

Disfrutamos de la vista y de la inmensidad de aquellos que teníamos al frente y aquello que dejó de estar (el 11/09/2001). Foto de por medio, volvimos a bajar. Sí, toda la perorata que antes pero al revés.

Apenas abajo las chicas se dieron cuenta que habían negocios!!! Así que entramos nuevamente a ver ropa. Yo me tiré en la vidriera a descansar. Parece que a un viejito que vino con la señora y la nieta le gustó la idea y decidió unirse en mi cruzada del descanso.

De ahí fuimos a SoHo de vuelta por la revancha. Para cuando llegamos, empezó a picar el bagre. Decidimos matar el hambre en un bar bien francés con un toque de bohemio que se llama Balthazar. Después dimos un par de vueltas más por negocios y compramos un par de cositas más. Pasamos por el puestito de Natalia (la srta. de las fotos), quien me correspondió con un saludo.

Entre negocios y compras nos cruzamos con Sandra. Ella había viajado con los padres a Washington DC y por capricho del destino nos cruzamos en SoHo, entre toda esa gente. Que casualidad, no? Después de tanto saludo y abrazo los invitamos a comer en Balthazar. Está muy bueno el lugar...

Cerca de las 7pm nos dirigimos al hotel al obligado baño y siestita. Nos reencontramos con Sandra y padres (con media hora de atraso, claro está que Fer y Euge tuvieron que ponerse bonitas) para salir a cenar.

Cenamos en un lugar que ni recuerdo el nombre, pero estaba plagado de "memorabilia" del equipo de baseball del Bronx. Bates, guantes, sillas del estadio, etc. Lo particular de este lugar es que tuvo el premio al mejor Cheesecake de USA en no sé que año. Realmente se lo merecen, estaba riquísimo. Para cuando terminamos de comer, nos dimos cuenta que estaba diluviando, y por supuesto nadie estaba preparado para la lluvia después de tan bonito día.

Después optamos por el cafecito en el bar giratorio del Hyatt. En un momento nos separamos porque yo me quedé a esperar a Fer que quería fumar, mientras el resto subía. Cuando subimos, vale aclarar que es un verdadero lío subir en ese edificio, no lo encontramos en el piso giratorio. Dimos varias vueltas (en ambos sentidos por las dudas) disfrutamos un ratito de la vista y luego bajamos al otro bar que estaba en el 8vo piso. Los encontramos ahí, pero no pudimos volver a subir porque el giratorio ya había cerrado.

Finalizado el cafecito partimos en búsqueda de la noche. Mientras que los padres de Sandra optaron por quedarse caminando y volver al hotel temprano, nosotros apuntamos para Greenwich Village.

Apenas llegamos a la misma esquina que el Domingo, apuntamos para un edificio de 8 pisos (más o menos) iluminado con luces violetas de apariencia bien minimalista. Los 4 monos de la entrada vestidos de traje nos recomendaron ir al subsuelo en vez de la terraza. Abiertos a las opciones fuimos a ver, pero se veía con poca onda. En consecuencia fuimos a la terraza. El lugar se llama Ono, y la vista de la terraza alcanza a todo el Midtown (inclusive el Empire State). Lástima que estaba muy nublado. Las chicas se sirvieron Martinis, mientras que yo me conformé con White Russian (4 tragos $70, más barato que el Domingo).

Disfrutamos de la velada y bajamos al subsuelo para sacarnos las ganas. Esta vez fueron nada más que cervezas, pero el lugar tenía mucha onda. Meseras vestidas con camisoncito (camisoncito porque era bastante reducido en tamaño) de razo (o seda, andá a saber), un par de hidromasajes en el medio del Lounge y 3 mesas con cortina para más privacidad. Mucha onda el lugar.

Quisimos volver a entrar a PM igual que el Domingo a la noche, al salir nos encaró un muchacho, chofer de limusina. Las chicas siguieron camino, pero a mí se me prendió la lamparita... Seguimos camino hacia PM. Cuando entramos nos encontramos con una imagen totalmente diferente. Desde ya la ausencia de cola en la entrada nos daba un indicio de que adentro había solamente 5 personas. Lo más impresionante es que los árboles no estaban más y la mediasombra negra que había el domingo, ahora era blanca! Todo un cambio.

Finalmente decidimos volver (para poder armar las valijas y salir 4 am hacia el aeropuerto) y apuntamos derecho para el flaco de la Limo. U$S 40 al hotel y cerramos negocio. Creo que en este momento no hacen falta palabras, llendo por NY en limousine, con el techo abierto y un poco de lluvia entrando. Creo que esta ciudad no nos puede haber dado más nada.

Ahora nos toca armar todo y despedirnos de todo esto. Triste, no?

Vacaciones por USA 3ra Entrega: New York a la Carte

Lunes a la mañana? Si, 8 am empezamos a meter el piquete entre los párpados para ver si se abren. Costó, pero finalmente activamos e iniciamos el recorrido. Cafecito bien fuerte de Starbucks y medialunas en el subte hacia Midtown.

Nos bajamos en la 42 y la Séptima, es decir a pasitos de Times Square. En ese momento Fer me hizo notar que se me había sentado la hija de Mónica Cahen d'Anvers. Claro que mi respuesta fue "Qué lo qué?!?!?!" "Quién es esa?". Tomó aproximadamente 35 minutos de explicaciones, que la del noticiero, que la que canta y todo eso para darme cuenta que Sandra Mihanovich estuvo sentada al lado mío en el subte en New York. Claro está que a esta altura Sandra estaba bastante lejos.

Nuevamente nos encontramos felizmente soprendidos por la cantidad de gente y la vida que se encuentra en este lugar, a diferencia de Houston. A esta altura el cielo empezó a cubrirse un poquito y a darnos de su ligera gracia. O sea, empezó a lloviznar.

Seguimos nuestro camino por la Biblioteca Pública, donde había reporteros y todo preparado para la noticia. Cual? Ni idea. A esa altura la ligera gracia se empezó a convertir en algo un poco más consistente. En ese mismo instante Euge y Fer divisaron un Starbucks y entramos a hacer un poco de tiempo café de por medio. Mientras estábamos ahí nos dimos cuenta que en las veredas había algo así como nieve. ??? 26 de Junio, unos 27º C y nieve??? Le preguntamos a una señorita (me aseguré de que fuera soltera) sentada a nuestro lado y nos dijo que estaban haciendo una película de alto presupuesto pero sin actores famosos.

Para cuando salimos de la pausa, se había levantado viento y la lluvia se empezaba a disipar. Empezamos a dirigirnos hacia la Central Station. Nada que ver con lo que se piensa de las películas. Los trenes llegan por debajo de la tierra, es decir que los andenes no están bajo las grandes arcadas de hierro, sino bajo tuberías. Lo interesante es lo bien renovado del resto del edificio. Después de la Central Station nos dirigimos al Chrysler Building, el cual tiene un lobby atestado de detalles Art Deco.

Seguimos nuestro camino hacia el norte por la calle Madison, entre edificios como el Waldorf Astoria haciendo una pausa en la Trump Tower. Edificio propiedad de Donald Trump (el del gato en la cabeza). Conectado con el patio de comida esta el Nike Town. El patio de comida se llama así porque come la gente ahí, porque lugares para comprar comida hay un sólo kiosquito que vende "sanguchitos". A esta altura cada segundo que se pueda pasar sentado vale oro, así que obviamente se estiró bastante el almuerzo, teniendo en cuenta que eran nada más que sanguchitos.

En satisfacción de las señoritas hicimos un recorrido por los 5 pisos del Nike Town. Como podrán imaginarse los precios son de casa de terror. En momentos como esos me gustaría tener el famoso 1 a 1 (aunque sabemos que si todavía estuviera, no hubiera logrado este empleo).

Seguimos nuestro tour por Midtown dirigiéndonos hacia la 5ta avenida, la cual tomamos para empezar a avanzar hacia el sur nuevamente. Todas estas vueltas se hacen en torno a edificios de los años 30, los más notables de ellos hoteles. En la 5ta avenida nos cruzamos con la concesionaria de Ferrari a 5 metros de la de Mercedes Benz/Maybach. Lindos autos.

A esa altura ya entramos en los famosos negocios de la 5ta avenida, incluído el Disney Store, Armani, DKNY, etc. Ahí mi hna se vio favorecida con un regalo... Al estar acompañado de señoritas a quienes les gusta comprar, tuve que hacer caso omiso a mis ganas de ir derecho al Rockefeller Center. O sea, me comí un pequeño garrón entrado a casi todos los negocios.

En medio de tanto negocio se encuentra la iglesia de San Patricio, que, obviamente, entre tanto edificio se destaca. Sin embargo está claro que está muy lejos de esas iglesias europeas contemporáneas a esta, o inclusive a aquellas que encontramos en Latino América. Sin embargo, la iglesia está buena.

Después de varias paradas llegamos al Rockefeller Center, donde "Mi Pobre Angelito" fue a ver el árbol, y Harry y Sally patinaron en pleno invierno, pero en este caso estaba casi todo tapado por las sombrillas del cafe de ahí. No obstante el lugar es impresionante, que hace 70 años se construyó ese edificio con muchos significados en cuanto al capitalismo, sobretodo por la leyenda grabada en mármol en frente a la escalera.

Ya cansados de dar vueltas en la 5ta avenida, fuimos derechito a SoHo. Caracterizado por ser un "barrio" que se encuentra "South of Houston" street, también es conocido por los negocios bohemios y de diseñadores. La onda del barrio en sí vale la pena. Además los negocios tienen su atractivo, lástima que, de nuevo, algunos precios dan miedo. Caso extremo el de una pulsera con diamantes incrustados de U$S 1800.-

Ya cerca de las 6 de la tarde terminamos muertos, y mientras esperaba a Fer que terminara de comprar algo, me senté en la vereda a sacar fotos a la gente rara que pasaba por ahí. En la vista se cruzó una "jovencita" vendedora ambulante. Se destacaba por su belleza y su simpleza, pero mas aún por su situación.

Pasado el deslumbramiento y Fernanda ya salida del negocio volvimos nuestros desechos cuerpos al hotel. Yo quedé en el camino, en el Lincoln Center, donde está el Metropolitan Opera, Philarmonica y Ballet. Lugar donde Woody Allen ha filmado muchas escenas por ser uno de sus lugares favoritos en NY, y donde mi papá pidió que le haga la llamada de cumpleaños. Atrás de estos edificios también se encuentra la escuela Julliard, muy conocida escuela de música.

Apenas terminé con la llamada y un par de vueltitas por la zona, volé al hotel a bañarme y empezar la siestita.

Después del descanso volvimos al Times Square a cenar al Hard Rock. Nuevamente, el lugar nos impresionó. Cuántas luces y gente. Sin embargo cuando cierran los negocios no quedan bares ni vida nocturna, sólo luces (sobretodo por ser Lunes a la noche). Nosotros optamos por aprovechar la noche descansando.

lunes, julio 24, 2006

Vacaciones por USA 2da Entrega: New York

Después de semejante primer medio día no pensábamos que iba a ser fácil empezar el domingo. Sin embargo le pusimos pilas y a las 9 am estábamos saliendo del hotel. El día estaba un poquito gris y amenazaba con lloviznas, pero a esta altura estábamos tan emocionados que ni nos importó.

Decidimos iniciar la mañana yendo para el Central Park que nos quedaba a 4 cuadras. En el medio del camino, o sea a 2 cuadras, nos cruzamos con una feria de varias cuadras de largo. Al estar acompañado por 2 mujeres nos dirigimos inevitablemente a la feria. El saldo fue 1 compra, realizada por mí...

Caminamos casi 3/4 partes del Central Park, que es muuuuy largo (algo así como 50 cuadras). En el medio visitamos al MoMA (Museum of Moder Art), pero solo llegamos hasta el frente para poder conocer más de New York. El MoMA queda sobre la 5ta Avenida, a esa altura se encuentran los edificios bonitos y caros y los edificios de Consulados (como el de Ukrania en la esquina del MoMA).

Para cuando estábamos llegando al final del recorrido dentro del Central Park, al cielo se le ocurrió tirarnos con todo lo que había, y como era lógico nos habíamos dejado el paraguas en el hotel... Tuvimos que recurrir a la famosa "corrida con camperita a la cabeza" hasta un Mall que está entre la 7ma y la 59 (es la calle que corta el Central Park al sur). Aprovechamos el tiempo de lluvia para almorzar unas ricas pizzas y descansar un poquito.

De ahí seguimos nuestro camino en subte hasta la parada más al sur, la cual a pasitos está la salida del Ferry que va hacia Staten Island. Para que queríamos ir a Staten Island? Para pasar al frente de la Estatua de la Libertad Gratisss. Si bien el día no estaba lindo para ver bien (estaba muy nublado y bastante niebla), eso mismo le dió un tono dramático a la vista y nos permitió relajarnos en la hora que tomó ir y volver. Además de poder ver la Estatua que hizo tan famosa a la bahía, se puede ver Manhattan y su Financial District (donde anteriormente se encontraban las Torres Gemelas), la Isla donde llegaban los nuevos Inmigrantes a hacer sus papeles y ser revisados y el famoso Brooklin Bridge.

A la vuelta caminamos un par de cuadras hasta poder sacar un par de fotos más del puente y después nos dirigimos (en taxi) hasta el Chinatown. Bastante horrible era, con negocios vendiendo pescados afuera y limpiando las agallas ahí mismo. Una imagen que descompone en realidad. A pocas cuadras de Chinatown nos encontramos con Little Italy. En realidad Chinatown está invadiendo Little Italy y haciéndola cada vez más pequeña. Así como en el lado chino se espera ver muchísimos negocios que vende baratijas e imitaciones de carteras Luis Vuiton (o como se escriba), en la parte italiana se encuentra básicamente restaurantes italianos. Afortunadamente ese domingo había una feria, por lo que pudimos disfrutar un poquito del movimiento de gente. No llegamos a cenar ya que era bastante temprano, e imagínense que a esta hora ya el cansancio agobiaba.

En consecuencia salimos bastante rápido hacia el hotel a toma una ducha y una siesta.

Posterior a la reconfortante siesta fuimos hacia Alphabet City (porque las calles se llaman A, B, C, etc.) a visitar a Carlos N, novia y amigo, Tato. Es decir, la misma gente con que nos encontramos en Pacha. De ahí salimos a cenar en la zona de East Village, conocida por lo bohemio de su gastronomía. Cenamos algo de pasta bien casera (aunque no cocinada con manos italianas) rodeados de pequeñas mesas y un par de músicos tocando sus guitarras.

Al terminar decidimos dirigirnos a un bar conocido como Coyote Ugly. Cuando llegamos ahí el mito de la película desapareció instantaneamente. El lugar era de bastante poca clase, así que decidimos ir a la zona de Greenwich Village a un lugar llamado PM. De acuerdo a Euge, quien sacó la información de la revista GENTE, es un lugar muy VIP. Esto se notaba porque rebotaban a todo el mundo. Claro que yo, estando con dos mujeres tan bellas paso de VIP (o de chulo de caro).

Efectivamente el lugar era espectacular con gente absolutamente VIP. Una especie de patio (en realidad bajo techo) con mesas y sillones en forma de semicírculo en las cuales se concentraban las pequeñas fiestas privadas, con servicio canilla libre de lo que sea. En el caso de la gente con que nos enganchamos era vodka. Esta gente era más bien modelos, tanto los pibes como las minitas tenían toda la pinta de vivir del modelaje. En otra mesa estaba la mafia Portorriqueña; un par de muchachos y todas sus loquitas alrededor. La imagen de ese lugar es espectacular, algo que se ve solamente en las películas. No sólo eso, sino que por 3 tragos que pedimos nos salió U$S 70!!! No durmai, diría un amigo.

Al momento de no poder soportar más joda, o sea 3 am, volvimos al hotel aún deslumbrados por lo que acabábamos de vivir. Plan de Lunes? despertar temprano...

martes, julio 11, 2006

Vacaciones por USA 1era entrega: "New York"

Nuestras pequeñas vacaciones empezaron el 24 de Junio y terminaron el 4 de Julio. Yo planeé las mías con Euge y Fer primero a New York, después a Los Angeles y finalmente a San Francisco.

El sábado partimos los 3 de Houston (del aeropuerto secundario) tempranito en la maniana después de una larga noche de despedidas (cervezas de por medio) y hacer el aguante a los que salían 4.30 am. El horario de llegada nos daba 30 minutos de tiempo para buscar un televisor y ver el partido de octavos Argentina-México. Cuando empezamos a llegar a New York, el piloto se comunica con la cabina diciendo: "Pareciera haber una tormenta arriba de la pista de aterrizaje, así que daremos vuelta en círculos hasta que se aparte". 30 minutos después nuestro querido piloto actualizó la situación de la tormenta: "Prepárense para aterrizar, la tormenta ya no está sobre la pista de aterrizaje".

En el segundo en que abrieron la puerta los 3 apartamos a cuanta persona se cruzara entre nosotros y el televisor. Lamentablemente en el barcito no sabían exactamente como cambiar de canal, así que con mucha ansiedad esperamos que llegue la dueña mientras veíamos... golf. Para cuando esta señora decidió llegar ya el partido estaba 1 a 1 (y a pesar de que repitieron los goles 25 veces, yo tuve la suerte de estar dado vuelta cada vez que lo repetían). Al final del primer tiempo decidimos correr hacia el hotel y empezar a vivir New York. Por lo menos hasta que lleguemos al hotel y encontremos un televisor.

Para cuando lleguamos al Hotel/Hostel ubicado en la 94 Oeste (es decir a pasitos del Spanish Harlem) ya había empezado el 1er tiempo del alargue. Yo había comprado una habitación de 4 compartida, y las chicas su habitación de 2. Nos ubicamos rápido, vimos el resto del partido y luego partimos a conocer New York bajo llovizna.

Decidimos internarnos en la red de Subtes hacia la 42 y 7ma. En cordobés eso sería Times Square. Como podrán imaginar los 3 boquiabiertos frente a tal display de luces y gente. Sobretodo porque estamos acostumbrados a Houston donde la gente piensa que las piernas son solamente para apretar el acelerador del auto y para cortarse las uñas de los pies. En otras palabras no se ve nunca un alma caminando por la calle. Dimos unas vueltitas por la zona, llegamos al a 5ta avenida (un poquito desilucionante porque ya estaba todo cerrado) y ya para las 7 de la tarde estábamos volviendo al hotel para una ducha y una siesta. Al retornar a mi habitación me llevé la grata sorpresa de que compartía mi habitación con una inglesa y una japonesa (se habrán equivocado??? No me importa).

Luego de la ducha y una buena siesta (las primeras horas de dormir en serio en 36 horas) nos pusimos bellos y partimos en subte a Times Square a cenar y luego a encontrarnos con Carlos, María (la novia) y Tato (el amigo que lo recibe en NY) en Pachá New York. Cuando llegamos y vimos la cola, mandé a las chicas a chamullarse al guardia para que nos deje pasar (y saltear toda la cola). Como estaba acompañado de 2 bellas señoritas vestidas como un buen par de bellos gatos, pasamos como si fuéramos los dueños (excepto por pagar la entrada). Pachá New York es un ex depósito de puerto de 4 pisos (1 piso por tipo de música) los cuales se comunican a través de montacarga o ascensor para carga. Es decir, un lugar con muchísima onda. Ese fue el primer impacto, el segundo fueron los 50 dólares que nos salieron los 4 tragos.

Pasamos una buena noche a pesar del cansancio que teníamos encima. Al final de la noche, decidimos congelar la noche con una foto con el cartel de Pachá. Apenas salimos nos cruzamos con un pibe al cual le dijimos "A ver gordito si nos sacás una foto a los 3 con el cartel, y que salga bien, eh?!" Después que nos sacó la foto nos preguntó de donde veníamos, que hacíamos ahí y si nos gustó su boliche... Efectivamente el "gordito" era el dueño de Pachá New York y socio de Eric Morillo... Obviamente le hice la señal a las señoritas para que desplegaran su encanto. Lo tendremos de visita cuando vaya a Buenos Aires...

Finalmente decidimos terminar el día y empezar el día siguiente 8 am. Carpe Diem!