Vacaciones por USA 4ta entrega: New York a las 3, a las 2...
Ya hoy un poco más descansados salimos tempranito hacia el Financial District, más específicamente a ver el mítico Ground Zero, donde aún yacen los cimientos de las Torres Gemelas. El subte que tomamos pasa justo por debajo (o a un costado) de la zona destrozada, entre las columnas del subte se ve en algunas partes la "pared" del túnel cubierta con cartón. Pensar que en esa zona hubo toneladas de escombros y restos de los edificios. Sin hablar de la huella en el aire de aquellas personas que no pudieron sobrevivir al ataque.
Por supuesto, el lugar dá para la reflexión.
Pasamos por un par de negocios donde aprovechamos lo favorable de el tipo de cambio (???) y seguimos camino hacia Wall Street. Lo bueno del día (Martes 27/06) es que San Pedro se decidió darnos un poco de sol (de a momentos un poco calurosito).
Ya entrando a la zona netamente financiera y donde se mueven miles de millones de U$S y decisiones que alteran el curso de la economía de países enteros, empezamos a ver medidas de seguridad bastante intensas. La zona que rodea el NYSE (New York Stock Exchange) es de calles angostas y edificios bastante imponentes. Casi que la sensación en la zona es de claustrofobia, sin embargo ésta se ve sosegada por la sensación de $$$.
El paso siguiente era el famosísimo Empire State Building. Casi contemporáneo con el Chrysler, pero con menos detalles de la época y más apuntado a la eficiencia en la construcción (el edificio tiene records en velocidad de construcción y de accidentes de trabajo). Fue premisa del día subir al Empire State, por lo que nos comimos la cola de 1 hora y media. Para pasar el tiempo almorzamos de parados en la cola. Cola con una particularidad, es más larga que las de Disney.
Primera etapa, cola tipo cobro de jubilación desde la esquina hasta la escalera mecánica que lleva a la sala del 1er piso. Segunda etapa, el zigzagueo en una sala que ocupa 1/4 del piso completo. La tercera etapa comienza después de pagar al entrada de U$S 16.- en una de las 12 cajas y consiste en otro 1/4 de piso. La cuarta etapa es una foto de fondo verde (esas que después le ponen el fondo que quieren), el alquiler del auricular con guía y finalmente la espera del ascensor. La quinta etapa consiste en subir al piso 80 donde se hace otra cola para subir a otro ascensor. Finalmente se llega al piso 86 en donde está el famoso "balcón/terraza" conocido por varias películas, entre ellas "Sleepless in Seattle" (la de Tom Hanks y Meg Ryan).
Disfrutamos de la vista y de la inmensidad de aquellos que teníamos al frente y aquello que dejó de estar (el 11/09/2001). Foto de por medio, volvimos a bajar. Sí, toda la perorata que antes pero al revés.
Apenas abajo las chicas se dieron cuenta que habían negocios!!! Así que entramos nuevamente a ver ropa. Yo me tiré en la vidriera a descansar. Parece que a un viejito que vino con la señora y la nieta le gustó la idea y decidió unirse en mi cruzada del descanso.
De ahí fuimos a SoHo de vuelta por la revancha. Para cuando llegamos, empezó a picar el bagre. Decidimos matar el hambre en un bar bien francés con un toque de bohemio que se llama Balthazar. Después dimos un par de vueltas más por negocios y compramos un par de cositas más. Pasamos por el puestito de Natalia (la srta. de las fotos), quien me correspondió con un saludo.
Entre negocios y compras nos cruzamos con Sandra. Ella había viajado con los padres a Washington DC y por capricho del destino nos cruzamos en SoHo, entre toda esa gente. Que casualidad, no? Después de tanto saludo y abrazo los invitamos a comer en Balthazar. Está muy bueno el lugar...
Cerca de las 7pm nos dirigimos al hotel al obligado baño y siestita. Nos reencontramos con Sandra y padres (con media hora de atraso, claro está que Fer y Euge tuvieron que ponerse bonitas) para salir a cenar.
Cenamos en un lugar que ni recuerdo el nombre, pero estaba plagado de "memorabilia" del equipo de baseball del Bronx. Bates, guantes, sillas del estadio, etc. Lo particular de este lugar es que tuvo el premio al mejor Cheesecake de USA en no sé que año. Realmente se lo merecen, estaba riquísimo. Para cuando terminamos de comer, nos dimos cuenta que estaba diluviando, y por supuesto nadie estaba preparado para la lluvia después de tan bonito día.
Después optamos por el cafecito en el bar giratorio del Hyatt. En un momento nos separamos porque yo me quedé a esperar a Fer que quería fumar, mientras el resto subía. Cuando subimos, vale aclarar que es un verdadero lío subir en ese edificio, no lo encontramos en el piso giratorio. Dimos varias vueltas (en ambos sentidos por las dudas) disfrutamos un ratito de la vista y luego bajamos al otro bar que estaba en el 8vo piso. Los encontramos ahí, pero no pudimos volver a subir porque el giratorio ya había cerrado.
Finalizado el cafecito partimos en búsqueda de la noche. Mientras que los padres de Sandra optaron por quedarse caminando y volver al hotel temprano, nosotros apuntamos para Greenwich Village.
Apenas llegamos a la misma esquina que el Domingo, apuntamos para un edificio de 8 pisos (más o menos) iluminado con luces violetas de apariencia bien minimalista. Los 4 monos de la entrada vestidos de traje nos recomendaron ir al subsuelo en vez de la terraza. Abiertos a las opciones fuimos a ver, pero se veía con poca onda. En consecuencia fuimos a la terraza. El lugar se llama Ono, y la vista de la terraza alcanza a todo el Midtown (inclusive el Empire State). Lástima que estaba muy nublado. Las chicas se sirvieron Martinis, mientras que yo me conformé con White Russian (4 tragos $70, más barato que el Domingo).
Disfrutamos de la velada y bajamos al subsuelo para sacarnos las ganas. Esta vez fueron nada más que cervezas, pero el lugar tenía mucha onda. Meseras vestidas con camisoncito (camisoncito porque era bastante reducido en tamaño) de razo (o seda, andá a saber), un par de hidromasajes en el medio del Lounge y 3 mesas con cortina para más privacidad. Mucha onda el lugar.
Quisimos volver a entrar a PM igual que el Domingo a la noche, al salir nos encaró un muchacho, chofer de limusina. Las chicas siguieron camino, pero a mí se me prendió la lamparita... Seguimos camino hacia PM. Cuando entramos nos encontramos con una imagen totalmente diferente. Desde ya la ausencia de cola en la entrada nos daba un indicio de que adentro había solamente 5 personas. Lo más impresionante es que los árboles no estaban más y la mediasombra negra que había el domingo, ahora era blanca! Todo un cambio.
Finalmente decidimos volver (para poder armar las valijas y salir 4 am hacia el aeropuerto) y apuntamos derecho para el flaco de la Limo. U$S 40 al hotel y cerramos negocio. Creo que en este momento no hacen falta palabras, llendo por NY en limousine, con el techo abierto y un poco de lluvia entrando. Creo que esta ciudad no nos puede haber dado más nada.
Ahora nos toca armar todo y despedirnos de todo esto. Triste, no?
Ya hoy un poco más descansados salimos tempranito hacia el Financial District, más específicamente a ver el mítico Ground Zero, donde aún yacen los cimientos de las Torres Gemelas. El subte que tomamos pasa justo por debajo (o a un costado) de la zona destrozada, entre las columnas del subte se ve en algunas partes la "pared" del túnel cubierta con cartón. Pensar que en esa zona hubo toneladas de escombros y restos de los edificios. Sin hablar de la huella en el aire de aquellas personas que no pudieron sobrevivir al ataque.
Por supuesto, el lugar dá para la reflexión.
Pasamos por un par de negocios donde aprovechamos lo favorable de el tipo de cambio (???) y seguimos camino hacia Wall Street. Lo bueno del día (Martes 27/06) es que San Pedro se decidió darnos un poco de sol (de a momentos un poco calurosito).
Ya entrando a la zona netamente financiera y donde se mueven miles de millones de U$S y decisiones que alteran el curso de la economía de países enteros, empezamos a ver medidas de seguridad bastante intensas. La zona que rodea el NYSE (New York Stock Exchange) es de calles angostas y edificios bastante imponentes. Casi que la sensación en la zona es de claustrofobia, sin embargo ésta se ve sosegada por la sensación de $$$.
El paso siguiente era el famosísimo Empire State Building. Casi contemporáneo con el Chrysler, pero con menos detalles de la época y más apuntado a la eficiencia en la construcción (el edificio tiene records en velocidad de construcción y de accidentes de trabajo). Fue premisa del día subir al Empire State, por lo que nos comimos la cola de 1 hora y media. Para pasar el tiempo almorzamos de parados en la cola. Cola con una particularidad, es más larga que las de Disney.
Primera etapa, cola tipo cobro de jubilación desde la esquina hasta la escalera mecánica que lleva a la sala del 1er piso. Segunda etapa, el zigzagueo en una sala que ocupa 1/4 del piso completo. La tercera etapa comienza después de pagar al entrada de U$S 16.- en una de las 12 cajas y consiste en otro 1/4 de piso. La cuarta etapa es una foto de fondo verde (esas que después le ponen el fondo que quieren), el alquiler del auricular con guía y finalmente la espera del ascensor. La quinta etapa consiste en subir al piso 80 donde se hace otra cola para subir a otro ascensor. Finalmente se llega al piso 86 en donde está el famoso "balcón/terraza" conocido por varias películas, entre ellas "Sleepless in Seattle" (la de Tom Hanks y Meg Ryan).
Disfrutamos de la vista y de la inmensidad de aquellos que teníamos al frente y aquello que dejó de estar (el 11/09/2001). Foto de por medio, volvimos a bajar. Sí, toda la perorata que antes pero al revés.
Apenas abajo las chicas se dieron cuenta que habían negocios!!! Así que entramos nuevamente a ver ropa. Yo me tiré en la vidriera a descansar. Parece que a un viejito que vino con la señora y la nieta le gustó la idea y decidió unirse en mi cruzada del descanso.
De ahí fuimos a SoHo de vuelta por la revancha. Para cuando llegamos, empezó a picar el bagre. Decidimos matar el hambre en un bar bien francés con un toque de bohemio que se llama Balthazar. Después dimos un par de vueltas más por negocios y compramos un par de cositas más. Pasamos por el puestito de Natalia (la srta. de las fotos), quien me correspondió con un saludo.
Entre negocios y compras nos cruzamos con Sandra. Ella había viajado con los padres a Washington DC y por capricho del destino nos cruzamos en SoHo, entre toda esa gente. Que casualidad, no? Después de tanto saludo y abrazo los invitamos a comer en Balthazar. Está muy bueno el lugar...
Cerca de las 7pm nos dirigimos al hotel al obligado baño y siestita. Nos reencontramos con Sandra y padres (con media hora de atraso, claro está que Fer y Euge tuvieron que ponerse bonitas) para salir a cenar.
Cenamos en un lugar que ni recuerdo el nombre, pero estaba plagado de "memorabilia" del equipo de baseball del Bronx. Bates, guantes, sillas del estadio, etc. Lo particular de este lugar es que tuvo el premio al mejor Cheesecake de USA en no sé que año. Realmente se lo merecen, estaba riquísimo. Para cuando terminamos de comer, nos dimos cuenta que estaba diluviando, y por supuesto nadie estaba preparado para la lluvia después de tan bonito día.
Después optamos por el cafecito en el bar giratorio del Hyatt. En un momento nos separamos porque yo me quedé a esperar a Fer que quería fumar, mientras el resto subía. Cuando subimos, vale aclarar que es un verdadero lío subir en ese edificio, no lo encontramos en el piso giratorio. Dimos varias vueltas (en ambos sentidos por las dudas) disfrutamos un ratito de la vista y luego bajamos al otro bar que estaba en el 8vo piso. Los encontramos ahí, pero no pudimos volver a subir porque el giratorio ya había cerrado.
Finalizado el cafecito partimos en búsqueda de la noche. Mientras que los padres de Sandra optaron por quedarse caminando y volver al hotel temprano, nosotros apuntamos para Greenwich Village.
Apenas llegamos a la misma esquina que el Domingo, apuntamos para un edificio de 8 pisos (más o menos) iluminado con luces violetas de apariencia bien minimalista. Los 4 monos de la entrada vestidos de traje nos recomendaron ir al subsuelo en vez de la terraza. Abiertos a las opciones fuimos a ver, pero se veía con poca onda. En consecuencia fuimos a la terraza. El lugar se llama Ono, y la vista de la terraza alcanza a todo el Midtown (inclusive el Empire State). Lástima que estaba muy nublado. Las chicas se sirvieron Martinis, mientras que yo me conformé con White Russian (4 tragos $70, más barato que el Domingo).
Disfrutamos de la velada y bajamos al subsuelo para sacarnos las ganas. Esta vez fueron nada más que cervezas, pero el lugar tenía mucha onda. Meseras vestidas con camisoncito (camisoncito porque era bastante reducido en tamaño) de razo (o seda, andá a saber), un par de hidromasajes en el medio del Lounge y 3 mesas con cortina para más privacidad. Mucha onda el lugar.
Quisimos volver a entrar a PM igual que el Domingo a la noche, al salir nos encaró un muchacho, chofer de limusina. Las chicas siguieron camino, pero a mí se me prendió la lamparita... Seguimos camino hacia PM. Cuando entramos nos encontramos con una imagen totalmente diferente. Desde ya la ausencia de cola en la entrada nos daba un indicio de que adentro había solamente 5 personas. Lo más impresionante es que los árboles no estaban más y la mediasombra negra que había el domingo, ahora era blanca! Todo un cambio.
Finalmente decidimos volver (para poder armar las valijas y salir 4 am hacia el aeropuerto) y apuntamos derecho para el flaco de la Limo. U$S 40 al hotel y cerramos negocio. Creo que en este momento no hacen falta palabras, llendo por NY en limousine, con el techo abierto y un poco de lluvia entrando. Creo que esta ciudad no nos puede haber dado más nada.
Ahora nos toca armar todo y despedirnos de todo esto. Triste, no?
