Houston

martes, agosto 15, 2006

Vacaciones por USA 6ta Entrega: L.A. ciudad de Baywatch

Después de tanto cansancio y actualización de sueño, la despertada fue algo muuuuuuy difícil. Sin embargo logramos activar. Min Ho nos pasó a buscar y nos llevó hasta el centro. La autopista entre Pasadena y Downtown es bastante vistosa, con mucha montaña y vegetación. Se nota algo de tranquilidad a pesar de la autopista y la cantidad de autos. LA es mundialmente conocida por su tránsito y sus embotellamientos, los cuales logramos experimentar con éxito.

Desde el centro hicimos un intento de tomar el subte hacia el aeropuerto, pero nos pareció más simple directamente tomar un taxi. Ahora un poco más descansados y con más luz que ayer, nos volvimos a sorprender por el tamaño de las autopistas y la cantidad de autos.

Llegamos al aeropuerto para desayunar y esperarlo a Nico (en ese orden). Mientras lo hacíamos, Fer y Euge llamaban por teléfono a Argentina, Lau fumaba y yo llamaba a la cía de alquiler de autos para saber donde buscar el auto. Con el teléfono en la oreja lo vi pasar a Nico, así que largué todo y lo fui a recibir. Salimos a buscar un colectivo que lleva a la agencia de alquiler de autos. Alquilamos uno con precio especial de empleados de Exxon por el día para poder recorrer LA. La forma de alquilar autos ahí es escoger el que quieras porque todos tienen la llave en la puerta. Obviamente el modelo lo elegís de acuerdo a la categoría de auto que pagaste. Los 5 estábamos un poco desesperados eligiendo auto. Nos sentamos y le abrimos todo a cada uno. Finalmente nos decidimos por uno con techo que se abre y bastante facherito.

Del aeropuerto fuimos a la playa más cercana: Venice Beach. Caminamos desde ahí hasta el muelle de Santa Mónica. Varias cosas me soprendieron. Primero que nada, no había nadie en la playa ni en el mar. Segundo, las casas al frente del mar, muy bonitas. Tercero, los negocios al frente del mar, bien humildones, pero llenos de remeras y otras cosas para vender. Cuarto, no sólo la gente rara que caracteriza a Venice Beach, ni a los musculosos haciendo pesas en la playa (casi como se veía en las películas de los '80), sino al viejito de sesenta y un poco más con su tanga, asi tirando al hilo dental (digo casi porque no quería seguir viendo el show). A todo esto, en su mano llevaba a su mujer, con sus características que diferencian a más de la mitad de los habitantes de este país del resto: su prominente figura, y gracias al cielo, completamente cubierta por una remera, bastante amplia si vale la aclaración. Otro punto a remarcar es que en estas playas se filmaba Baywatch. No lo digo por certeza, sino por las casitas de bañero...

Seguimos nuestro camino hasta Santa Mónica, donde almorzamos, nos tiramos un rato a la playa y después volvimos, en taxi, a donde habíamos dejado el auto. Ese pequeño viaje de U$S8 fue un suplicio, ya que el taxista, de origen kahzakistaní, no sólo llevaba un acento particularmente difícil de entender, sino también un hedor particularmente difícil de digerir.

Tomamos el auto y apuntamos derecho hacia Hollywood. Más específicamente a donde está el Teatro Chino (algo descuidado), las estrellas y las manos. También el Kodak Theatre (donde se hace la entrega de las estatuillas normalmente), y se ve el cartelote icónico. Dimos un par de vueltas, pasamos por una heladería y nos sacamos fotos con el cartel al fondo (aunque un poco lejos). También de ahí se veía la torre de Capitol Records, otro ícono de LA en los '70.

Cuando bajamos a buscar el auto en el estacionamiento, vimos a un tipo que me parecía conocido de algún lado. Cuando me hizo la chispa, me dí vuelta a decirle a Nico. Habrá sido la emoción que no podía decir nada más que "Matrix!" y apuntando a lo loco a este personaje acompañado por un policía. Parece que a esta altura habré estado un poco exaltado porque me vieron los 4 que venían conmigo. A esa altura con Fer lo empezamos a correr y yo gritando Samuel (L. Jackson). Gran cinéfilo resulté ser, confundiendo a Lawrence Fishborne con Samuel L. Jackson. Con razón no paraba ni para sonreír. Lo que me consuela es que Nico, quien se dió cuenta del error, no se dió cuenta hasta pasada media hora.

Nuestro camino siguió por Sunset Boulevard hacia Beverly Hills, pasando por el Beverly Hills Hotel. También decidimos pasar por las casas de Ozzy Osbourne, Madonna y Hugh Heffner. En lo de Ozzy quisimos bajar y sacarnos la foto con la puerta adornada por bustos de demonios, pero nos sorprendió el auyentacuriosos. Apenas pusimos un pié en la escalinata, los rociadores (gracias a Dios de agua) se prendieron y refrescaron nuestra tarde. Menos mal que Ozzy no optó por las cosas dignas del Príncipe de las Tinieblas, porque si fuera así en lugar de agua debería haber sido fuego. La casa de Madonna no dejó ninguna marca en particular, más que estar totalmente tapada por los muros. En cambio, de la casa de Hugh Heffner, albergue de miles de fiestas descontroladas y de las conejitas de Playboy, sólo se ven los libustrines. La calle pasa por la parte más baja de una colina, que, en nuestra hipótesis, esta coronada por la casa. Que ganas de entrarrrrrrrrr!!!!!!!!!!!!!!

Para evitar que nos caiga la noche encima, avanzamos hacia Rodeo Drive donde nos cruzamos con Jamie Lee Curtis y su "novia". Muy elegantes ambas por cierto. Seguimos nuestro camino hasta el Regent Beverly Wilshire Hotel. También conocido por "Mujer Bonita". Una vez terminado el paseo, sacado fotos adentro del baño del hotel y molestado a una actriz de segunda que paseaba por ahí, empezamos a volver a Pasadena. En el camino decidimos parar a cenar en la zona donde más joda se veía. Lamentablemente nos bajó el sueño y nos fuimos sin postre a la cama. Exhaustos estábamos.

jueves, agosto 10, 2006

Vacaciones por USA 5ta entrega: NY-LA

Despues de dormir 30 minutos, terminamos de armar la valija y partimos (4 am). Mientras esperabamos el taxi, y al reparo de la lluvia, se acercó un linyera de esos bien oscuritos que se pueden encontrar en NY a pedir fuego para fumar. Obviamente las chicas a esa altura estaban un poquito atemorizadas. Claro está que yo no me quedé atrás, pero a cara de perro no le di ni bola...

Al segundo, y para satisfacción de nuestra preocupación, llegó el conserje del hostel. Joven muchacho de no mucho más de 20 años y no más claro que el linyera (en otras palabras tan afroamericano que el linyera), pero como 35 centímetros más petizo, le metió el pecho de frente diciendo que acá nadie fuma y que se vaya. Es necesario aclarar que las dos chicas estaban fumando??? El episodio no terminó pronto, pero el conserje logró convencer al sonámbulo que siguiera camino.

El resto del camino siguió "normal". El aeropuerto La Guardia era un verdadero desastre de gente, hasta familias durmiendo en los rincones esperando su vuelo (o no se qué). El vuelo se atrasó como 1 hora, lo cual nos arruinó el plan de pasar por el hotel y bañarnos en el tiempo que teníamos de espera en la escala designada, que era Houston. Se imaginan que los tres a esta altura estábamos muy cansados. Quebramos de sueño la hora de espera y el vuelo entero. Ni nos enteramos del despegue...

En Houston tuvimos un poquito de espera y partimos en horario. Llegamos al aeropuerto de Los Angeles como a las 2 de la tarde. Si le sumamos las 4 horas de diferencia de horarios que hay con NY, viajamos un largo trecho...(desde la salida del hotel hasta la llegada son 14 horas). En LA estaba Laura esperándonos en la playa al lado del muelle de Santa Mónica. El contacto lo teníamos a través de su amigo coreano Min Ho, quien después de hacer unos trámites en el banco nos fue a buscar.

Apenas salimos del edificio del aeropuerto, para esperarlo a Min Ho al sol (cuerpo celeste que no veíamos en plenitud desde hacía un par de semanas) me encaró un pelado con anteojos muy raros y con vestimenta algo extraña. No me acuerdo como empezó la conversación, pero me acuerdo que elogió mi corte de pelo (bien corto, hecho por mí con máquina). Al toque me preparé para comentarle que no me cabían los putos. Pero me empezó a apalabrar con huevadas de religión al estilo Testigo de Jehová, pero en este caso era un Hare Krishna. Paso siguiente me quiso empezar a vender un libro de no se quién c... Le dije que si quería plata, se había equivocado de persona (y ciertamente equivocado). Me explicó que eso lo hacía para comer, y atiné a darle el Brownie que se había comprado Fer para matar el hambre. Igualmente el joven pelado de anteojos raros y ropa extraña me dejó el libro. Todavía no junté fuerzas para empezar a leerlo.

Una vez llegado Min Ho, y alejado el pelado, fuimos a buscar a Laura a la playa. En seguida nos dimos cuenta que se había quedado dormida sin protector y con los anteojos puestos... Partimos a caminar por la zona, que es muy bonita y bastante más relajado que NY. Caminando en ojotas por la calle, eso era el cambio necesario. Lentamente fuimos relajandonos y entrando en el estilo de vida playero. Nos tomó aproximadamente 10 segundos. Además del sol claro, corría una brisa del pacífico que no permitía que la temperatura pasara los 28ºC (aprox).

Nos sentamos en un cafecito, para nada típico ni tradicional, pero lo que nos hacía falta para sentarnos y disfrutar de la peatonal un rato. Como a las 7 de la tarde arrancamos para la casa de Min Ho que queda en Pasadena. En esta casa no vive él, porque él está viviendo con la novia coreana. De todas formas él le alquila la casa a una amiga con no sé que historia, que ningún día vuelve antes de las 4 am. Claro que lo único que hace en la casa es dormir e irse, así que no hubo encuentro.

Apenas llegamos, nos pusimos cómodos, nos pegamos un buen baño y hasta llegamos a dormir un ratito mientras el resto se bañaba. Después fuimos a un restorancito en el centro de Pasadena y terminamos yendo a dormir temprano ya que el sueño nos atacó a todos.

Se ve que nos agarró el cambio de horario y el cansansio del viaje todo junto.