Houston

viernes, septiembre 22, 2006

Vacaciones por USA 9na Entrega: San Francisco à la carte.

Ya estamos a 2 de Julio y la despertada fue durísima. Pero nos forzaba el tiempo límite para entregar el auto y evitar el sobrecargo. Partimos a buscar el auto del estacionamiento y a dejar el auto. En el lugar que estaba a media cuadra del hotel nos tuvieron como 40 mins para decirnos que no era ahí.

Así que partimos para el lugar indicado, que no sólo quedaba medio lejos sino que no estabamos seguros de como llegar. Para colmo en el camino teníamos que llenar el tanque. Como para hacerla un poco más simple San Francisco es bastante complicada para manejarse (calles y diagonales y la mayoría una sola mano, todo un lío).

Llegamos como 30 minutos después del horario de devolución, y el flaco quiso cobrarnos un BUEN monto por el retraso. Casi me lo como en guiso, si los otros inútiles nos tuvieron dando vueltas como pavos!!! Una vez aclarado el tema (diplomacia de por medio), les dejamos el auto y empezamos a conocer San Francisco. Obviamente antes apuntamos a algún lugar para desayunar, y afortunadamente encontramos un lugar italiano antes que un Starbucks. Espectacular desayuno!

Seguimos caminando con frío y niebla hacia el centro por Columbus Ave. De a poco empezamos a ver un escenario medio típico. Locos en la calle. En serio, en las esquinas de a 3 o 4, indigentes con problemitas mentales. Algunos gritando, otros vestidos como locos, otros simplemente con la mirada perdida. Se cuenta que se decidió cerrar los institutos mentales municipales y toda esa gente quedó en la calle. Yo creo que son los que se dedicaron a experimentar con LCD en el auge de la droga, con epicentro en esta ciudad (época y lugar donde se creó el Sg. Pepper Lonely Hearts Club de The Beatles), y ahora no tienen a donde ir y se quedaron con la esquizofrenia y la paranoia como efecto secundario.

La primer parada fue el Ayuntamiento y el mercado que tiene al frente. Después pasamos por una de las punta de línea del tranvía y amagamos a subir, pero quedó en amague. Seguimos con destino esquivo hasta que decidimos pasar por Chinatown. Muy bonita la entrada, y un poquito más bella que la de NY (con mucho olor a pescado podrido), pero nada de otro mundo y un poquito mugrienta. Sin embargo compramos un par de recuerditos...

Después de infinitas paradas por la parte femenina del grupo, salimos de Chinatown y entramos al barrio italiano, también conocido como North Beach, que aparentemente es mucho más divertido de noche, porque a la mañana esta casi todo cerrado. Encima en un Domingo que seguramente están todos los tanos reunidos en familia. Empezamos a avanzar hacia Pier 39, pero nos cruzamos por una calle muuuy empinada que decidimos escalar.

Al llegar al final de la calle, pasando una escuela en desnivel, nos encontramos con Telegraph Hill. Entramos a este parquecito urbano, y a un costado del sendero pavimentado que lleva a la cima, estaba un loco más, pero este estaba conciente. De origen europero (no recuerdo si alemán o italiano, pero hablaba ambos idiomas) y pintor de profesión. Una charla entretenida y un poquito más extensa de lo deseado. En lo alto de este chichon de San Francisco se encuentra el Coit Tower, desde el cual se observa tanto la Pensínsula como la bahía de San Francisco completa. Nosotros obviamos la subida (con cosssto) y nos quedamos con el mirador que era igual de bueno.

Después de obervar tranquilamente como la niebla lentamente se iba disipando y dejando al descubierto íconos tan emblemáticos como el Godlen Gate y Alcatraz, decidimos seguir nuestro camino hacia Pier 39.

Este camino de pocas cuadras es muy empinado, pero para abajo ahora, y plagado de casas particulares, el diseño más repetido es el de 2 pisos hecho con madera, una madera bien oscura, casi negra, y de apariencia porosa. Algo raro y vistoso a la vez.

Llegamos a este mundo de gente, que de punto turístico no tiene nada, sólo un punto comercial. Nosotros apuntamos directamente a buscar un lugar para almorzar. Al término, las señoritas decidieron dar una vuelta de compras por el lugar, por lo que aprovechamos para descansar un poco más mientras se terminó de despejar.

Agotada la paciencia, juntamos a los miembros del grupo de 5 y apuntamos para los puntos de ventas del Tour a Alcatraz. Sorprendidos y a la vez pinchados por la noticia que no había lugar hasta dentro de 3 días, empezamos a elucubrar opciones. La que decidimos, fue la de hacer el tour de la Bajía, el que lleva desde el puerto por abajo del Golden Gate y alrededor de Alcatraz. El viajecito estubo muy bueno y acompañado por gaviotas, a las cuales les teníamos miedo de que nos bombardearan con sus heces... Hubiera sido una cagada.

Después del viajecito, apuntamos para Lombard Street. Otro mundo de gente, tanto en auto como caminando. Subimos despacio por esta vereda ladeada por canteros llenos de flores y nos sentamos en la cima a ver el movimiento ecléctico de la gente y el tránsito, como la pasividad de la bahía en el fondo. Al rato decidimos pararnos para tomar el tranvía y así lo hicimos.

Cuando uno intenta entrar, el conductor te dice donde ponerte, ya que éstos son pequeños. A Nico, Lau, Fer y Euge les tocó parados en la parte cubierta, o sea atrás. A mí me paró y me mandó del otro lado. Adelante, pero colgando. Del lado izquierdo, o sea del lado que pasaría el tranvía que viene en dirección contraria. El mismo lugar que ocupó mi hermano mayor 14 años antes, cuando casi se lleva puesto el tranvía que venía de frente.

Dimos una vuelta larga y nos bajamos cerca del hotel como para apuntar ahí. Mientras que yo prefería quedarme y descansar un poco de la larguísima caminata, el resto prefirió dar una vuelta de compras. Laura desertó esa idea y se unió a la mía. Dormí una reparadora siesta hasta que llegó Mario, un amigo de Córdoba que estaba por laburo en San Francisco.

Después de eso nos organizamos y partimos hacia North Beach a cenar, el taxista nos recomendó un lugar muuuuy bonito. Un restaurant alejado de la zona transitada, sobre una ladera bien empinada, de arquitectura palacística y cocina francesa. Estado: cerrado... Lástima porque la vista era espectacular. Pegamos la vuelta y volvimos a donde había tránsito. Apuntamos a un restaurant, italiano obvio, que se llama La Gioconda. Igualito a lo que se imaginarían de un rest. italiano (de acuerdo a las películas).

Finalmente nos encontramos con comida buena en serio! Passsta bien casera y verdaderos italianos sirviendo. El que nos tocó era de Firenze. Hasta nos regalaron limoncello. Volvimos muy felices de haber disfrutado comida tan añorada. Habrán de imaginarse que después de tanta comida, vino y licor dormimos muuuuuy bien.

lunes, septiembre 18, 2006

Vacaciones por USA 8va Entrega: De San Luis a San Francisco

Nos fuimos despertando con muchísima pachorra, junto a la amable melodía del despertador. Mi primera reacción fue buscar la zapatilla y tratar de hacer mie... ese aparato del infierno. Creo que todos tuvimos lo mismo en mente, pero decidimos empezar a levantarnos muuuuuy lentamente, ordenar, meter todo en las valijas y partir sin que nos viera el conserje ya que habíamos pagado por 2 y en realidad éramos 5.

El primer paso que tomamos fue el ya clásico Starbucks, que a fuerza de buscar energías matinales es lo único pasable que hay, y que nunca te quema la lengua el café... La mañana tenía un tinte especial, una fresca brisa con ese aroma a océano pacífico. Contagioso es, una noche con ese entorno y ya estábamos todos en un estado medio de limbo. Y es sólo por el aire y la calma de la gente que habita las costas del pacífico.

Partimos al rato hacia el norte, siguiendo la trayectoria y paseando un poquito por el pueblo. Retomamos la costa, pero esta vez las empinadas laderas de los picos bajaban abruptamente hacia el mar. Casi siempre este escenario estaba acompañado de pinos, algunos puentes y la siempre presente ruta que cortaba el oblicuo horizonte.

Pasamos por lugares como Hearst Castle, San Simeon, Monterrey (donde almorzamos y nos morimos un poco de frío) y Santa Cruz donde conocimos la famosa rambla de Santa Cruz (???). Ahí nos tiramos un rato en la playa y con Nico fuimos a tomar algo. Como si fuera el destino terminamos tomando Daiquiris en un bar gay. Claramente lo dijo un/a asistente de la barra "Ese es un trago de pussy". Si no fuera porque daba miedo esta señorita (nacida señorita, de físico señorita, pero se sentía atraída por señoritas seguramente) le seguía conversación.

Volvimos a buscar a las chicas que estaban friéndose al sol para seguir viaje ya que aún faltaba un tramo para llegar a San Francisco. Disfrutamos el atardecer y las playas doradas, por el sol no por la arena, hasta pasando Moss Beach en donde encontramos un cartel que decía "Ruta Cortada, volver hasta ruta 92 y tomar la 280", eso quería decir volver como media hora, encima que estábamos llegando medio tarde. Por lo menos disfrutamos el atardecer en las costas californianas.

Empezamos a pisar suelo de San Francisco como 8:30 y el plan era ir derechito hasta Sausalito a cenar. Sin embargo hicimos una pequeña parada en el mirador al lado del Golden Gate que mira hacia San Francisco. El frío y el viento no logró acortar nuestra parada, ya que la vista era única.

En Sausalito buscamos el restaurant más caro en apariencia: Spinnaker. Todos comimos pastas, que estaban exquisitas, acompañadas de un riquísimo vino italiano... Todo esto con un ventanal mirando la bahía de San Francisco. Que careta, no?

Disfrutamos de la cena y la sobremesa y partimos a buscar el hotel Mark Twain que teníamos reservado. Con mapa en mano y sin tener idea de adonde estábamos llendo, nos fuimos ubicando y, sin querer, pasamos por la Lombard Street, la calle más sinuosa del mundo, a las 11 de la noche, cuando no hay ningún turista abriboca (durante el día hay miles que tratan de pasar por esta calle). Llegamos al hotel un poco tarde y con un poco de frío y tuvimos un poco de problemas con el conserje por el precio prometido. Después se solucionó, pasamos al quinto pasajero medio a escondidas (porque esta vez pagamos por 4), metimos todo adentro y un par se pusieron a buscar un lugar para dejar el auto durante la noche.

Por nuestra parte, bañito y a la cama..

martes, septiembre 12, 2006

Vacaciones por USA 7ma Entrega: Capítulo aparte, Argentina vs. Alemania...

Teníamos todo preparado para hacer el cambio del auto alquilado, dar una vueltita por la playa y posteriormente empezar a ver el partido en algun lugar cerca de Santa Mónica...

La ejecución del plan empezó con una levantada tarde y a las apuradas, claro, después de semejante sueño como nos íbamos a levantar tan temprano!!! Además el partido era como a las 8 am de LA y además de viajar un buen rato teníamos que cambiar el auto. Apenas tuvimos el auto nuevo ya era hora de empezar a escuchar el partido por lo menos en la radio. Dimos vueltas por todo el dial, y eso que en USA hay muchas radios, y encontramos sólo una radio que relataba el partido en japonés. O por lo menos eso pensábamos nosotros, por como hablaban ligero y emocionados parecía un partidazo.

Dejamos el auto en algún estacionamiento y corrimos a buscar cualquier cosa que mostrara el partido. Tardamos un rato, pero finalmente encontramos un lugar donde no sólo podíamos ver el partido sino que encima desayunar (gracias al cielo). Sin pensarlo más, ni darle mucha vuelta, nos sentamos afuera (adentro estaba lleno de alemanes) y nos pusimos a ver el partido mientras que de reojo le pedíamos a la moza (desayuno completo con panceta, huevo frito y todas las giladas para mí, obviamente con juguito de naranja para que no me caiga pesado...).

Al grupo nuestro se nos prendió un argentino residente en LA que pidió cerveza de desayuno... Otro apéndice al grupo fue afroamericano vestido con un cancan negro gigante desde el cuello hasta la pantorrilla. También podría pensarse que era un vestido, lo particular de este personaje es que este morocho en realidad quería ser mujer, con los párpados pintados de violeta y un peinado con algo de volumen y muchísimo fijador. A él se le unió una persona en silla de ruedas.

Ya todos conocemos el bendito resultado del partido, pero como gritamos el gol y como les grité a estos benditos teutones cuando nos hicieron el gol...

La triste salida se vió alegrada porque las chicas, Euge especialmente, salieron rápido a dar una vuelta por los negocios y hacer un par de compritas. Mientras las esperábamos se nos acercó este personaje transvestido y nos preguntó: "¿Saben a qué hora sale el tren a Londres?" con todo el acento inglés que pudo. Nosotros le respondimos: "¿¿¿???". El moreno/a siguió su camino con una gran sonrisa en su propio mundo surreal.

Lentamente fuimos saliendo de la desazón, avanzamos hacia el estacionamiento (de un hotel) y partimos viaje hacia el norte por la autopista estatal 1, conocida por bordear las costas californianas y que nosotros tomaríamos desde Los Angeles hasta San Francisco.

Pasamos por lugares como Malibu Beach y Pierpoint Bay hasta llegar a Santa Barbara, donde pasaríamos un tiempito y nos encontraríamos con Santi, que estaba por California desde que empezó el viaje. Llegamos a Santa Bárbara cerca de las tres y media de la tarde y nos fuimos como a las cinco y media, para no llegar muy tarde.

En el camino pasamos por Solveng y llegamos a nuestro destino final del día como a las ocho de la noche: San Luis Obispo. Con Nico y Lau hicimos el intento de salida nocturna, pero después de la pizza y la cerveza nos bajó el sueñitoy volvimos al hotel después de una vueltita por el pueblo. En auto porque hacía frío. Si, a pesar de ser verano, acá hacía como 15 o 20 grados y corría un vientito bien de mar. Especial para tirarse a dormir.