Vacaciones por USA 7ma Entrega: Capítulo aparte, Argentina vs. Alemania...
Teníamos todo preparado para hacer el cambio del auto alquilado, dar una vueltita por la playa y posteriormente empezar a ver el partido en algun lugar cerca de Santa Mónica...
La ejecución del plan empezó con una levantada tarde y a las apuradas, claro, después de semejante sueño como nos íbamos a levantar tan temprano!!! Además el partido era como a las 8 am de LA y además de viajar un buen rato teníamos que cambiar el auto. Apenas tuvimos el auto nuevo ya era hora de empezar a escuchar el partido por lo menos en la radio. Dimos vueltas por todo el dial, y eso que en USA hay muchas radios, y encontramos sólo una radio que relataba el partido en japonés. O por lo menos eso pensábamos nosotros, por como hablaban ligero y emocionados parecía un partidazo.
Dejamos el auto en algún estacionamiento y corrimos a buscar cualquier cosa que mostrara el partido. Tardamos un rato, pero finalmente encontramos un lugar donde no sólo podíamos ver el partido sino que encima desayunar (gracias al cielo). Sin pensarlo más, ni darle mucha vuelta, nos sentamos afuera (adentro estaba lleno de alemanes) y nos pusimos a ver el partido mientras que de reojo le pedíamos a la moza (desayuno completo con panceta, huevo frito y todas las giladas para mí, obviamente con juguito de naranja para que no me caiga pesado...).
Al grupo nuestro se nos prendió un argentino residente en LA que pidió cerveza de desayuno... Otro apéndice al grupo fue afroamericano vestido con un cancan negro gigante desde el cuello hasta la pantorrilla. También podría pensarse que era un vestido, lo particular de este personaje es que este morocho en realidad quería ser mujer, con los párpados pintados de violeta y un peinado con algo de volumen y muchísimo fijador. A él se le unió una persona en silla de ruedas.
Ya todos conocemos el bendito resultado del partido, pero como gritamos el gol y como les grité a estos benditos teutones cuando nos hicieron el gol...
La triste salida se vió alegrada porque las chicas, Euge especialmente, salieron rápido a dar una vuelta por los negocios y hacer un par de compritas. Mientras las esperábamos se nos acercó este personaje transvestido y nos preguntó: "¿Saben a qué hora sale el tren a Londres?" con todo el acento inglés que pudo. Nosotros le respondimos: "¿¿¿???". El moreno/a siguió su camino con una gran sonrisa en su propio mundo surreal.
Lentamente fuimos saliendo de la desazón, avanzamos hacia el estacionamiento (de un hotel) y partimos viaje hacia el norte por la autopista estatal 1, conocida por bordear las costas californianas y que nosotros tomaríamos desde Los Angeles hasta San Francisco.
Pasamos por lugares como Malibu Beach y Pierpoint Bay hasta llegar a Santa Barbara, donde pasaríamos un tiempito y nos encontraríamos con Santi, que estaba por California desde que empezó el viaje. Llegamos a Santa Bárbara cerca de las tres y media de la tarde y nos fuimos como a las cinco y media, para no llegar muy tarde.
En el camino pasamos por Solveng y llegamos a nuestro destino final del día como a las ocho de la noche: San Luis Obispo. Con Nico y Lau hicimos el intento de salida nocturna, pero después de la pizza y la cerveza nos bajó el sueñitoy volvimos al hotel después de una vueltita por el pueblo. En auto porque hacía frío. Si, a pesar de ser verano, acá hacía como 15 o 20 grados y corría un vientito bien de mar. Especial para tirarse a dormir.
Teníamos todo preparado para hacer el cambio del auto alquilado, dar una vueltita por la playa y posteriormente empezar a ver el partido en algun lugar cerca de Santa Mónica...
La ejecución del plan empezó con una levantada tarde y a las apuradas, claro, después de semejante sueño como nos íbamos a levantar tan temprano!!! Además el partido era como a las 8 am de LA y además de viajar un buen rato teníamos que cambiar el auto. Apenas tuvimos el auto nuevo ya era hora de empezar a escuchar el partido por lo menos en la radio. Dimos vueltas por todo el dial, y eso que en USA hay muchas radios, y encontramos sólo una radio que relataba el partido en japonés. O por lo menos eso pensábamos nosotros, por como hablaban ligero y emocionados parecía un partidazo.
Dejamos el auto en algún estacionamiento y corrimos a buscar cualquier cosa que mostrara el partido. Tardamos un rato, pero finalmente encontramos un lugar donde no sólo podíamos ver el partido sino que encima desayunar (gracias al cielo). Sin pensarlo más, ni darle mucha vuelta, nos sentamos afuera (adentro estaba lleno de alemanes) y nos pusimos a ver el partido mientras que de reojo le pedíamos a la moza (desayuno completo con panceta, huevo frito y todas las giladas para mí, obviamente con juguito de naranja para que no me caiga pesado...).
Al grupo nuestro se nos prendió un argentino residente en LA que pidió cerveza de desayuno... Otro apéndice al grupo fue afroamericano vestido con un cancan negro gigante desde el cuello hasta la pantorrilla. También podría pensarse que era un vestido, lo particular de este personaje es que este morocho en realidad quería ser mujer, con los párpados pintados de violeta y un peinado con algo de volumen y muchísimo fijador. A él se le unió una persona en silla de ruedas.
Ya todos conocemos el bendito resultado del partido, pero como gritamos el gol y como les grité a estos benditos teutones cuando nos hicieron el gol...
La triste salida se vió alegrada porque las chicas, Euge especialmente, salieron rápido a dar una vuelta por los negocios y hacer un par de compritas. Mientras las esperábamos se nos acercó este personaje transvestido y nos preguntó: "¿Saben a qué hora sale el tren a Londres?" con todo el acento inglés que pudo. Nosotros le respondimos: "¿¿¿???". El moreno/a siguió su camino con una gran sonrisa en su propio mundo surreal.
Lentamente fuimos saliendo de la desazón, avanzamos hacia el estacionamiento (de un hotel) y partimos viaje hacia el norte por la autopista estatal 1, conocida por bordear las costas californianas y que nosotros tomaríamos desde Los Angeles hasta San Francisco.
Pasamos por lugares como Malibu Beach y Pierpoint Bay hasta llegar a Santa Barbara, donde pasaríamos un tiempito y nos encontraríamos con Santi, que estaba por California desde que empezó el viaje. Llegamos a Santa Bárbara cerca de las tres y media de la tarde y nos fuimos como a las cinco y media, para no llegar muy tarde.
En el camino pasamos por Solveng y llegamos a nuestro destino final del día como a las ocho de la noche: San Luis Obispo. Con Nico y Lau hicimos el intento de salida nocturna, pero después de la pizza y la cerveza nos bajó el sueñitoy volvimos al hotel después de una vueltita por el pueblo. En auto porque hacía frío. Si, a pesar de ser verano, acá hacía como 15 o 20 grados y corría un vientito bien de mar. Especial para tirarse a dormir.

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